CERATO: ¿CÚANTO ESTÁS DISPUESTO A ENTREGAR POR LA MIRADA DEL OTRO?

Conectar con nuestra sabiduría interior…

Lo que los demás piensan de ti es solo aquello que los demás necesitan creer de ti-así empezó la sesión-. En función de su necesidad comprarán de ti aquello que les satisfaga -siguió diciéndome-.

No existe el altruismo. Es una etiqueta más para justificar el otro extremo: el egoísmo.
Ni altruismo ni egoísmo. Por naturaleza cubrimos necesidades y aquello que nos emociona o agrada del otro es precisamente aquello que nos las cubre. Un simple proceso.

Una relación evoluciona en función de la necesidad, una o varias. Una vez cubiertas esas necesidades busca cubrir otras o, simplemente, la relación se acaba porqué el otro ya no nos aporta nada.

Podemos ser o no conscientes de ello, podemos eclipsarnos porqué las necesidades entre uno y otro se solapan y las magnificamos o simplemente nos encontramos porque tú me cubres una y yo te cubro otra. Y así, todo el mundo contento.

No daba crédito en mí! Miquel, como siempre, me había dejado con la boca abierta y la mente flasheada.

Qué poco romántico es eso, ¿no? -le comenté a Miquel-, mientras cerraba la boca y empezaba a sentir mi cuerpo algo más descansado.

Es muy romántico! -siguió él-. Imagínate que vas por una calle de tiendas y sientes que tienes frio en las manos. Vas a mirar una tienda de guantes, no una de sillas ¿no? Tu prioridad son los guantes y ya puede haber sillas bonitas en el escaparate de al lado que tú ni las verás. Tu prioridad son los guantes e intentarás comprar los más bonitos. Incluso aunque no sean bonitos acabarás comprándolos porque te cubren tu necesidad. Y, a lo mejor, incluso acabarás encontrándolos hasta preciosos por ese motivo aunque ten claro que en el momento en que ya no los necesites… te los sacarás, te fijarás en otra cosa y quizá olvidarás que un día te hicieron falta.

Las relaciones son lo mismo. Exactamente lo mismo.
Los ojos del otro no son más que aquello que el otro necesita ver de ti y en ti. Los que tienen frio verán en ti un guante y los que necesiten otra cosa puede que se fijen en ti porque también se lo das.
Por esa sencilla razón se sostiene el mundo. Por eso funcionan las personas, las relaciones, los trabajos, los amigos y precisamente esa es LA PARTE MÁS ROMÁNTICA.

¿Cómo? ¿Qué tiene de romántico eso? -insistí-.
El servicio en el mundo -me dijo- y la libertad de saber que no importa lo que piense el otro de mí! Si hoy para él seré un guante y mañana una silla qué más da si hoy va a verme y mañana pueda que ya no! Yo tengo que hacerme el servicio a mí mismo!!! Tengo que ser mi mejor versión ya que lo de fuera irá fluctuando según las necesidades del otro. ¿Qué sentido tiene desde esta perspectiva intentar agradar?

Solo el que tú necesites darle.

Fíjate que incluso aquel que ya no te necesite, lo sepa o no, puede seguir a tu lado porque algún día fuiste muy importante y sigue viviendo en ese romanticismo. Eso será, una vez más, cubrir su necesidad. Pero la verdad es que nada tiene que ver contigo.

Miquel seguía hablándome mientras cada vez notaba cómo mi cuerpo se relajaba más y más.

¿Sabes qué recuerdo de mi abuela, entre otras cosas? -me dijo- la historia de las mariposas que salían cada mañana a la calle para ser las más guapas. Aunque no fueran vistas nunca por nadie serían las más guapas. Esa era su misión y aunque posiblemente morirían sin ser vistas ellas habían cumplido su función.

Salí de la consulta y me puse a escribir rápidamente estás palabras para no olvidar ni un ápice de lo que había pasado dentro de ella.
Qué bueno! -una vez más pensé-, yo misma, en este instante, estoy escribiendo para cubrir varias de mis necesidades y una de ellas es poner sobre una hoja aquello que acabo de sentir en mi interior con tal de darle forma, belleza, color y sentido.
Otra es el otro, la necesidad de pensar que seré más aceptada, buena, lista, altruista y muchas otras cosas compartiendo esto. Puede que haya infinitas! Pero en cualquier caso en verdad todo ellas son mis necesidades.

Lejos de enjuiciarme por el hecho sonrío y suavizo esa mirada tan dura que tengo hacia mí misma. Me acepto. Nada está bien ni mal. Está y punto. Se trata simplemente de no vivir engañados con nosotros mismos. Todo es mucho más fácil que lo que nos han vendido…

Ser libres en sentir aquello que necesitamos cubrir y hacemos a costa de nosotros mismos.
Eso que cada uno, desde la libertad, se lo conteste:

¿A cambio de qué? ¿A qué precio? ¿Qué pongo de mí a cambio de obtener esto? ¿De qué sirve? ¿Me llena? ¿Me prostituye? ¿Qué cubro? ¿Qué entrego? ¿Para qué?

“Entonces no lloraré el día que te vayas, sabré que he hecho un servicio contigo y por mí.”

Tratamiento floral:

Cerato, la Ceratostigma willmottiana (azul), nos aporta la confianza interior, el propio conocimiento, la intuición, la certidumbre (palabra que solemos utilizar más bien cuando nos referimos a su polo opuesto).
Si definiéramos esta flor de Bach en positivo nos destacaría la palabra SABIDURÍA por encima de la ignorancia, no como falta de conocimiento EXTERNO, sino referida a la falta de conocimiento INTERIOR. Un término que deberíamos tener mucho más en cuenta de lo que lo tenemos.

¿Cuán ignorantes internos somos? ¿Qué sabemos realmente de nosotros mismos que no sea fruto de tu mente?

Creo que todos nos hemos respondido rápido. La incertidumbre sobre uno mismo, nos lleva ha invalidar lo que uno cree que sabe de si mismo y depender en exceso del consejo de los otros.
La certeza interior es algo que se consigue a base de escuchar el alma y el cuerpo, de conectar con la voz interna de una sabiduría más allá de todo conocimiento intelectual.

Gisella

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