CHICORY: DEL RETRAIMIENTO AL AMOR

Saber soltar…

En mi libreta de recuerdos, apuntes, meditaciones, vivencias y tesoros he encontrado un texto que escribí hace algunos años sin pensar que algún día tendría la oportunidad de compartirlo en un espacio tan íntimo. Quizá hoy lo hubiera escrito distinto, aunque lo he querido conservar…

Siempre he dicho que si algo de lo que hacía le llegaba, aunque fuera a una sola persona, me daba por satisfecha. Qué ilusos parecemos a veces pintándonos esa máscara de salvadores del mundo! Cuando ni tan siquiera sabemos, a veces, tratarnos a nosotros mismos!
Escribo para mí, siempre me ha gustado escribir y en ese espacio entre la humildad y la vanidad ha nacido la verdadera esencia: Compartir.

 

Cuando escribo ahora intento vaciar aquello que sale desde dentro y, a veces, cuando me pierdo entre querer expresar y querer gustar, paro.

 

La palabras solo funcionan cuando salen del alma.
Entonces suelto todos los amarres e intento perderme en mi interior. Conecto con aquello que me duele, me aprieta, me carga o me inspira.
El compartir nos une y le da sentido a muchas cosas. Compartimos ilusiones, palabras, patrones, sentimientos, sensaciones…
Y entre post y post llegan mensajes…

Lo que me pasa a mí te pasa a ti. Y eso sí que nos alivia a todos!
Parece algo muy sencillo pero la realidad es que nos perdemos en nosotros mismos pensando que lo que me ocurre solo me pasa a mí. Y entramos en un triángulo dramático que nos lleva a sentirnos víctimas de nuestra propia vida…

 

 

Y así empezaba:

“Todo pasará -me decía el otro día la profe de yoga-. Me contó un cuento sufí, el anillo del rey. Todo pasará, lo bueno pasará, lo malo pasará, los momentos de soledad, las risas, los besos, los momentos que deseas abrazar para siempre, los que te dejan sin respiración, aquellos que hacen que confíes en la vida, los que te hacen suspirar más de la cuenta, aquellos que afloran de nuevo en ti e incluso los que creías haber perdido. ¿Se marcharon ellos o los dejaste ir tú?

Quizá fuiste tú quien se fue de su propia vida. A veces somos nosotros que nos vamos, creemos no entender lo que nos pasa y culpamos a la vida, al destino, a la mala suerte o a un Dios castigador. Aunque somos nosotros mismos, nos enredamos en algún momento de nuestras vidas por algo o alguien que nos atrapó y allí nos quedamos.

Transcurre el tiempo con el cuerpo pero el corazón y el alma se atrapan observando cómo cada vez el cuerpo se va alejando más de nosotros sin muchas opciones a las que recurrir. Y así aprendemos a vivir encarcelados en y de nosotros mismos. Y pueden pasar días…y años…

Y así vamos errando, unas veces aprendiendo a vivir lo que no nos fue enseñado ya que teníamos que tocarlo, sentirlo y llorarlo. Otras, aferrándonos a la vida y a las emociones como queriendo sepultarlas, agarrándolas fuerte para que no se nos escapen de las manos.

Hay momentos tan buenos y maravillosos que entonces entramos en pánico por miedo a perderlos.
¿Quién va a querer soltar aquello que le hace tan feliz? Es humano! -le decía yo-.

Entonces me miró y al cruzarme con su mirada y su leve sonrisa entendí el cuento sufí:

‘Todo pasa, y esto también pasará’”

 

Hoy, rescribiendo estas palabras me doy cuenta que mi relación con ella también ha pasado…

 

 

Tratamiento Floral:

Es verdad que este texto podríamos enfocarlo desde muchas vertientes y daría para muchas flores, posiblemente algunos de mis colegas no verían a Chicory como flor principal precisamente por eso. Hay historias donde la evidencia sobre las flores a utilizar es aplastante, otras donde las sutilezas te llevan a interpretar los relatos según criterios menos estandarizados, y eso he querido hacer hoy.

Dejar que el protagonismo de Chicory se lleve por delante el relato, los sentimientos y las emociones. Por qué Chicory se lo lleva todo… Nos aporta esa sensación que da quitarse los mocos de encima (aunque esa expresión se le atribuye a mi querida Heather) y respirar desde el amor para entender que la vida es eso, VIVIR, SENTIR Y SOLTAR. Grandes acompañantes aquí pueden ser Heather, Honeysuckle, Star of B., Walnut y mi preciada Chestnut bud.

 

Gisella

Comparte Esto

Copiar enlace al portapapeles

Copiar