CLEMATIS ESSENCE: Del sueño platónico a conectar con el presente

Mi otra vida..

 

Hay días que me invade una inmensa tristeza, me despierto con antiguos recuerdos que bombardean mi mente dejándome la sensación de no poder avanzar en según que temas.

Son recuerdos dulces de épocas épicas, momentos tiernos, espacios que un día ocuparon mi vida. Me creí que restarían para siempre, como si la vida se tratara de un río inerte, sin movimiento, cuando todos sabemos que no es precisamente así…

Esa tarde mientras conducía, en un cruce, giré la cabeza para comprobar que el carril de bajada estuviera despejado y así incorporarme a la carretera central.

Sin poder articular ni un ápice de mi cuerpo, resté inmóvil por varios segundos (que a mi me parecieron años). No fui consciente del tiempo real ni tampoco de lo que pasaba a mi alrededor. Ahí estabas tú, cruzando la carretera.

Un pequeño zumbido me amartilló las sienes mientras intentaba inútilmente tragar saliva.
Me viste, levantaste un poco los hombros y, por el leve movimiento positivo de tu cabeza, me pareció intuir un tímido: adiós.

‘Piiiiiiiiiiiiiii’…el coche de detrás se puso a pitar como un loco y por el retrovisor pude apreciar los gestos y movimientos que me hacían pensar en que estaba despotricando a gusto.

Arranqué rápido sin saber muy bien lo que hacía, dándome cuenta de que yo no te dije nada.

 

Ese día no pude quitarte de mi cabeza.

 

Abrí la nevera para coger una cerveza, ambienté con velas e incienso toda la casa para relajarme mientras hacía sonar una y otra vez Fix You de Coldplay. Anduve descalza hasta el ventanal, me apoyé en él y con la mirada perdida en el bosque verde y lleno de vida que tengo enfrente, recordé y comprendí lo que solía contar Laura a menudo:

“No te entiendo Laura, esto que dices es muy fricky -le comentaba yo-.
Que sí, que es muy sencillo-me decía ella-: Hay muchas vidas dentro de tu vida, ¿sabes?. Son vidas paralelas a tu vida, vidas perfectas dentro de la tuya.
Me cuentas esto otra vez Laura, no te entiendo! -repetía yo-, mientras le sonreía al observarla como me contaba su fricada.

Hay vidas perfectas dentro de tu vida -continuaba diciendo-, por ejemplo, yo tenía una vida perfecta, con un novio ideal, que me quería mucho. Era mi novio de toda la vida y se que hubiera sido muy feliz con él. Te podría redactar mi supuesto futuro con él paso a paso, era todo muy previsible: carrera cuando tocaba, boda por todo lo alto a su debido momento, por supuesto también hijos y un largo etcétera.
Pero yo no quise esa vida. Aunque esto está pasando…en mi otra vida.

Hay otra vida dentro de la mía en la que yo soy aquella que a veces me imagino. La que se quedó con su novio y se casó. Y eso nos pasa a muchas mujeres, estoy segura – seguía Laura- las que saben que si se hubieran quedado con su marido, con aquella relación o con aquel novio su vida hubiera sido mucho más fácil o simplemente distinta…pero eligieron otra. Aquel no, aquel amor al que nunca te atreviste a decir que te gustaba o aquel hecho…cambió el rumbo.
Todos esos momentos viven dentro de ti, son esas otras vidas paralelas, esas vidas perfectas que todos soñamos.
¿Me entiendes ahora? Cuando estoy triste pienso en mis otras vidas dentro de la mía, esas vidas paralelas perfectas que todos tenemos y que, posiblemente, rozamos un día con nuestros corazones, pero algo nos impulsó a dar la vuelta, a cambiar de dirección y elegir otro camino”.

Hoy apoyada en el ventanal puedo entenderlo. Hay otra vida dentro de mi vida, esa vida perfecta en la que estamos juntos, esa vida en la que tenemos hijos, esa vida en la que no me da miedo el matrimonio ni los compromisos. Esa vida en la que no dejas de gustarme y somos felices toda la vida. Esa vida en la que pude quedarme hace mucho tiempo y rechacé.
Pero claro eso está pasando, en mi otra vida…

Siempre nos quedarán esas otras vidas, esas que están ocurriendo en este mismo instante aunque sea desde el deseo más platónico de una vida perfecta.

 

Tratamiento Floral:

Aunque aparentemente podamos pensar en un Honeysuckle, que no estaría mal indicado, hay una flor por excelencia en esta historia: CLEMATIS.

La flor de los artistas, soñadores, pensadores, idílicos. De aquellos que se desplazan a su personal burbuja para vivir ¨su mundo¨. Sensibles y creativos, los CLEMATIS, tienen tendencia a vivir amores platónicos, desconectándose del momento presente para refugiarse en otro mucho más fantástico.

Hay perfiles de personas CLEMATIS, o se puede pasar por estados CLEMATIS en ciertas épocas de la vida, donde la realidad es tan dura o nos importa tan poco que necesitamos escaparnos mentalmente a otro mundo más placentero.
La toma de CLEMATIS nos aporta esa conexión terrestre que necesitamos para vivir la vida sin dejar de hacer planes pero desde el presente y asimilar desde la conexión. Combina muy bien con White Chestnut, Hornbeam, Star of Betlehem o Chestnut Bud.
Asimismo Olive, Centaury o Wild Rose pueden aportar energía a los estados CLEMATIS más aletargados.

 

Gisella Gil

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