GORSE ESSENCE: Recuperar la fe…en uno mismo

Cuando el abandono es hacia ti…

 

La herida de abandono. Leo este titular y los pelos se me erizan… jamás pensé que podría resonarme tanto este título.

Leyendo Las 5 heridas que impiden ser uno mismo de Lise Bourbeau, el cual por cierto recomiendo como un must read, me desmontó al leer una de ellas: la herida de abandono. Tres días de llanto purificador y unos cuantos paquetes de Kleenex después, sin contar los mocos que como por arte de magia empiezas a producir ante ese llanto desalentador (siempre me pregunto de donde salen!), me empecé a recuperar. De eso hace ya un par de años.

 

¿En que momento la escritora se ha metido en mi alma y en mi cabeza para saber todo lo que pienso, siento y me sucede? -me pregunto-.

Trato de entender porqué la herida de abandono me resuena tanto en todo lo que dice en esas páginas! A pesar de eso, lo cierto es que la sensación de que no estás solo en el mundo con lo que te pasa es muy terapéutica.

Alguien ha tenido que sentir exactamente eso para escribirlo! Entonces entiendo muchas de las terapias que he realizado: memorias ancestrales, la huella gemelar, regresiones, el ingenio que he desarrollado para crear situaciones en las que siempre abandono o en otras soy abandonada…

Empiezo a enlazar una cosa con otra. Claro -me digo-, busco y me rebusco situaciones complicadas y las llevo al extremo sin darme cuenta y en ello me extenúo para así abandonar, ya sea proyectos, novios, trabajos…

La descripción de los que resonamos con esta herida no me deja indiferente.
Voilà!… Otros dos tissues de papel ruedan por encima de la mesa.

Ayer, dos años después de eso, al terminar una sesión reveladora, se me desmonta el castillo de naipes que yo misma me he creado. Un rollo mental que me creí para seguir retroalimentando el mismo patrón creyendo que había salido de él:

 

“Eso es muy rocambolesco -le decía ayer a Javier-. Llevo en guerra con mi mente y cabecita toda mi vida, creyendo que es un fantasma que me bloquea y impide mi crecimiento espiritual e intelectual.
Mi pobre yo queda relegado a los mandatos de una mente castigadora cual enorme guardián, custodiando la puerta de un castillo impidiendo a toda costa la entrada.

Una guerra en la que, por supuesto, tengo las de perder. Esa mente a veces delirante y otras creativa se comporta casi siempre de manera burlona, dura y terca aunque por encima de todo, exigente y castigadora.

Y ahora va a ser que todo este rollo que me había creído de mi misma es mentira! -seguía diciéndole a Javier-.

Él, con su aire místico, me miraba fijamente utilizando metáforas y parábolas para que mi yo pudiera entender algo de lo que me estaba diciendo.
Me fui de su consulta con la idea de que no entendía nada y hoy…

Se me ha caído la venda que tantos años llevaba atada sin darme cuenta:

 

El abandono es hacia mi misma.

 

Esa herida de abandono en la que yo resonaba tanto y con la que me creí mi propia mentira se desmontaba por completo al sentir que no era nadie más que yo que se había abandonado a si misma.

Y no era un abandono en el sentido de dejarse, no cuidarse o no tener tiempo para uno mismo, no.
Era un abandono íntimo. Era un abandono de no conectar con tu ser.

Ese fantasma llamado mente que yo me había creado no era otro que el que se había creado la niña que no quería crecer. Una excusa perfecta de esa niña que jugaba a ciertas máscaras para conseguir lo que quería. Aunque hoy empezaba a sentir que todo ese ropaje la apretaba demasiado como para seguir adelante.

Esa niña se creó un enemigo llamado mente para escaparse de si misma, para no conectar con el dolor que significaba amarse completamente con todo lo que eso conlleva.

Hoy me doy cuenta que lo único que he hecho es escapar de mi toda la vida.

Salía corriendo cuando había quedado con un chico y de repente le veía de lejos en la primera cita y no me gustaba, salí corriendo de una petición de mano, de la casa de mi ex, de una posible maternidad y cuando estaba al límite de mis fuerzas me cae la venda para darme cuenta que estoy huyendo de mi misma”.

Como duele reconocerse y que sanador es a la vez! El abandono empieza en uno mismo. La sanación también.

 

 

Tratamiento Floral:

Gorse o Agrimony lideran el tratamiento acompañados de flores como Rock Water o Star of Betlehem para las resistencias al cambio y/o al tratamiento. Chestnut Bud sería el gran integrador y Walnut sería de gran ayuda para propiciar el cambio.

Sin olvidar a mi querida Fairly Lantern de FES un farollilo que nos ilumina el nuevo camino y nos alimenta el cambio.

Desmontar un patrón sobre el que nos sostenemos durante años es como quitarse las muletas y aprender a andar de nuevo. Hay que darse tiempo y cariño. Se trata de un entrenamiento en el que cada día tenemos que ser conscientes unos minutos de darnos cariño y contactar con algo que sea una satisfacción absoluta para nosotros mismos y así aprender a amarnos.

 

Gisella Gil

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