HOLLY: DE LA SEPARACIÓN A LA TOTALIDAD

Sentir la unidad…

Cuando me elevas no soy más que una proyección de tus propios anhelos, aquello que te inspira y traspasa la línea para creer que yo tengo lo que tu no… El día que se proyecte en mí tu sombra, tus miedos o tus rencores, ese día me tirarás del pedestal en el que me has puesto porque nadie quiere reconocer en él aquello que más le irrita…

Tanto en una situación como en la otra no soy más que un espejo, una poderosa oportunidad para mirar tu propio centro.

Y desde esa humildad decidir aquello que es mejor para ti.

Todos somos, en esencia, una gran oportunidad para el otro, una fuente de inspiración que nos guía el deseo del camino a seguir.

 

 

La ley del espejo fue algo que me costó mucho entender, de hecho es algo que todavía me cuesta -me decía el otro día una compañera-.

¿Qué significa, que aquello que detesto de ti es aquello que detesto en mi misma?

A mí también me ha costado elaborar una idea entorno a ello, después de leer varios libros sobre esta teoría y darle unas cuantas vueltas he decidido, como de costumbre últimamente, sacar mis propias conclusiones. Aquellas que a mí me funcionan y con las que puedo trabajar en consulta.

Al final en la vida hay mucha teoría, lecciones y lecciones que nos llevarían vidas enteras comprender. SENTIR es lo único que vale. SENTIR el alma, el cuerpo. ¿Tú sabes lo que te funciona verdad? 

Aquí reside el verdadero arte. No te lo creas todo, de hecho, no te creas nada. Escúchate y confía en ti. Ese es tu verdadero camino de vida. Hay una voz mucho más lista de lo que crees en tu interior. La voz que no se equivoca.

 

 

¿Y sabes por qué no se equivoca? Porque no habla desde la mente. Habla desde la esencia, desde aquel lugar que te hace distinto a cualquier otro ser humano. Tu yo irrepetible. Ese mismo que tantas veces maltratamos, criticamos o menospreciamos… esa vocecita en esencia que habla de tus anhelos, de tus ilusiones, de tus logros o decepciones, miedos, abandonos, heridas o rupturas.

Me dijeron hace tiempo que los cantantes profesionales no cantan con la garganta sino que lo hacen desde las tripas. No podría ser de otra manera ya que sino sus cuerdas vocales no resistirían y tampoco alcanzarían a sacar lo mejor de ellos. El arte de confiar en uno mismo se trata justo de eso, de reconducir el aire para sentir desde la esencia y no desde la mente. La esencia nunca se equivoca.

Es práctica y una vez empiezas te redescubres desde un lugar donde solo hay gratitud y amor hacía ti. Esa es la parte que más me gusta de mi trabajo: Acompañar y acompañarme a redescubrirnos cada día un poquito más.

 

Te pierdes, vuelves, te pierdes, vuelves… pura danza con la vida.

Déjate sentir los miedos, la vulnerabilidad, la niña que hay en ti y necesita ser abrazada, muestra tus logros con orgullo y déjate ser y habitar. 

¡Que no hay nada más bonito en esta vida que habitarse!

 

¿Y la ley del espejo? -me dijo mi amiga-, jajaja… es verdad!! Me he ido de tema!!

 

Bueno en realidad no… la ley del espejo es eso. Poner en práctica esto mismo que te he contado, el otro te facilita el camino.

¿Cómo sabes que cara tienes? Porque te miras al espejo, ¿Verdad?

Y… ¿Cómo puedes mirarte el alma? A través del otro. Gracias al otro sabes que es aquello que se mueve en ti y así emprender el precioso camino de la transformación.
Todo aquello que forma parte de tu vida nos es más que una proyección de ti mismo. No te enamoras del otro, te enamoras de esa parte de ti que ves en el otro aunque no la identifiques.
Asimismo no odias al otro odias esa parte de ti que te resuena en el otro. Odias lo que no aceptas de ti misma.

De esta manera ya no es el otro el culpable, el otro es el espejo mediante el cual yo puedo identificar lo que se mueve en mí y evolucionar.

 

¿No te parece maravillosa la vida vista desde este ángulo?

 

Tratamiento floral:
En este post enfoco otra mirada acerca de la esencia Holly que nos tiene acostumbrados a tratar episodios de ira, celos, envidia o sospecha. Si extendemos la utilidad de Holly encontraremos que la esencia Holly nutre el corazón de quién siente la limitación del “yo”. Cuando nos sentimos separados de los demás, cuando la mirada y los actos del otro se convierten en ataque, invasión o decepción el alma se aferra al amor limitado como si tuviera que salvaguardar una parcela que puede ser bombardeada. Su parcela de vida.

Holly nos acompaña a traspasar el amor hacia lo divino, a la “sacralidad”, a la unidad que nos nutre el corazón para pasar a una concepción expansiva más allá de la limitación entre unos y otros. Más allá de la limitación de nuestros propios fractales. La esencia Holly endulza la mirada y armoniza el corazón para sentir desde el amor que el otro no es más que tu.

 

Gisella Gil

 

 

 

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