HONEYSUCKLE ESSENCE: De la añoranza del pasado a asimilar el presente

Otra Navidad sin ti…

 

“Salíamos de la consulta, hacía frío. Era diciembre y caminábamos por el boulevard de la Diagonal mientras a nuestro alrededor todo olía a Navidad.
Recuerdo perfectamente ese momento porque yo misma, en el mismo instante en que lo estaba viviendo, decidí grabarlo en mi corazón para siempre.
Andábamos entrecogidos del brazo como solíamos hacer siempre, intercambiando sonrisas y confidencias. Me gustaba agarrarte fuerte y deslizar mi cabeza en tu hombro. Allí es donde me sentía más segura y orgullosa de ti y de tenerte.

El frío acariciaba mi cara mientras grababa cada instante en mi. La gente transitaba con bolsas y paquetes, las luces y abalorios de los escaparates destellaban preciosos parpadeando e hipnotizando a cada uno de los transeúntes. Como cada año en épocas navideñas, la fachada de unos grandes almacenes de la parte alta de la Diagonal lucía como nunca mientras de fondo sonaban unos villancicos como guinda a un entorno digno de una película hollywoodiense.

Seguimos andando y sonriendo Diagonal arriba con esa complicidad que nos caracterizaba. En ese instante te miré y sin poder evitarlo mis ojos se empañaron de pena y dolor. ¿Y si fuera la última vez que voy a vivir esto?- me pregunté-.
El pronóstico no era muy bueno y por mi cabeza pasó el terror que acabó atravesándome el cuerpo de arriba a abajo mientras me repetía, una vez más, si esta maravillosa estampa se desvanecería de mi vida para no ser vivida nunca más.

 

Y así fue. Esa fue tu última Navidad.

 

Y a ese instante vuelvo cada vez que se acercan éstas fechas. Puedo sentir todavía el calor de tu brazo como si fuera ayer. Tu olor, el ruido de tus pasos al caminar o esa sonrisa cómplice…
De echo, no hace falta que sea Navidad para sentirte y echarte de menos cada día.

Dicen que el tiempo lo cura todo aunque, personalmente, no lo comparto. El tiempo para mi, te sitúa en otro lugar, te ofrece herramientas para aprender a vivir de otra manera. La vida es generosa y te empuja, para ubicarte en nuevos espacios que quizá no habrías descubierto nunca a no ser de pasar por un dolor extremo que te rompe por dentro obligándote a reinventarte para seguir viviendo. Siento todavía en mi interior, el eco del grito de un animal herido de muerte, el dolor punzante de la pérdida y la impotencia de no poder hacer nada ante las decisiones que la vida, el destino o lo que sea toma por su cuenta.

 

La vida te arroja para seguir creciendo y avanzando a la vez que te acuna para que sientas que el amor no entiende de tiempos ni distancias y que la vida sigue… por más que te resistas.

 

La Navidad es esa época del año que también nos arroja, pero esta vez a seguir ciertos cánones impuestos por una sociedad que se aleja bastante de la pureza de lo que su esencia en sí representa.
Anuncios repletos de familias alrededor de una mesa, abundantes comilonas o cientos de regalos.
Conveniencias sociales cuando la realidad de las casas y de las calles nos ofrece infinidad de matices y vicisitudes.

Matices que nos permiten abrirnos a la posibilidad de vivir nuestra propia Navidad. Sin estereotipos, sin compromisos, sin obligaciones. Disfrutando de su esencia o viviéndola como un simple día más. Ayudando en comedores sociales, regalando lotería o lotes de Navidad, cultivando la fe o dejándose envolver por su burbuja para soñar y regresar a la niñez… Qué más da!
Seguiré echándote de menos siempre, sea Navidad o no. Y seguiré aprendiendo y cultivando la vida que tú me enseñaste: Libertad, fuerza, coraje, entereza, sentido del humor, alegría, valentía y respeto”.

Te quiero.

 

Tratamiento floral:
La épocas navideñas pueden transportarnos a lugares, momentos, situaciones o emociones profundas. Heridas que todos tenemos pero que en estas fechas se intensifican debido al torrente de buenos propósitos y mensajes amorosos donde parece que todo el mundo se ha vuelto bueno de un golpe.

Aunque las emociones están para ser vividas, existen esencias florales que nos acompañan a mitigar esos momentos de más intensidad emocional.
Para estos casos tenemos la esencias de FES Angelica o Forget me not que te proporcionan el abrazo de la vida y el confort de la existencia de un guía superior. Honeysuckle y/o Walnut de Bach serán buenos acompañantes junto a otros para desterrarnos de las cadenas de un pasado y vivirlo desde la libertad y con amor. La esencia Honeysuckle nos ayuda a estar presentes y a confiar en lo venidero, devolviéndonos alegría y plenitud. Aprendiendo a recordar los hechos del pasado como una valiosa experiencia.
Siempre será la mejor opción personalizar la fórmula por un profesional que sepa interpretar todas aquellas emociones y sensaciones que nosotros solos no detectamos.

 

Gisella Gil

Comparte Esto

Copiar enlace al portapapeles

Copiar