PINE: DE SENTIRTE CULPABLE HACERTE CARGO DE TI

Cuando abrimos la puerta de la jaula y nos dejamos volar…

Cerré los ojos y amanecí en fin de año de 2003.
Por un momento el olor de tu piel, tu suavidad y la luz tenue, casi de noche, que se dejaba entrever por la ventana me transportaron en el tiempo. Hay momentos que te llevan lejos y no sabes por qué. Mientras Bed of Roses sonaba suave, yo navegaba con mi cuerpo y mi mente entre el momento actual y 2003…

En 2003 sonaba un recopilatorio de U2 con un With or without you que describía todo lo que vivíamos en ese momento.
Llevaba dos esperando revivir aquello que dejamos aparcados en algún lugar de la vida y de nosotros mismos. Tus besos y la pasión que habíamos experimentado años atrás seguía latente en mis pensamientos. El sabor de tu boca y sobretodo aquello que me hacías sentir seguía tatuado en alguna parte de mí.

 

Me levanté de la cama para hacerme un café, deslicé sobre mí una chaqueta que cubría parte de mi cuerpo y dejaba entrever otra. Eso me había parecido siempre muy sexy. Tu mirada fija en mí me parecía sexy, tu sensualidad me parecía sexy… Caminé hacia la cocina sintiendo mi cuerpo todavía estremecido, mi piel desprendía ese olor indescriptible de la mezcla entre tu cuerpo y el mío. Suave y, a su vez, seductor. Un olor peculiar que nos conecta con nuestro estado más primitivo. Eso también es sexy.

 

Volví a la cama con el café, dejé caer mi cabeza hacia un lado en un gesto lo suficiente coqueto como para que clavaras tu mirada en mi haciéndome sentir que me deseabas una vez más. Un mechón se deslizaba para cubrir parte de mi cara mientras te acercabas lentamente para rozar, tímidamente, la comisura de mi boca con tus labios. Sentí otra vez el calor de tu piel en contacto con la mía.

Parecía que no había suficiente mundo para los dos. La insaciable necesidad que sentíamos me hacía retorcerme una y otra vez. Tus labios carnosos deslizaban besos suaves por todo mi cuerpo y no podía parar de desear tu cuerpo una y otra vez. Tu juego seductor me abrió un mundo reservado hasta entonces a la imaginación y al deseo. Volví a cerrar los ojos para sentir la sensación del hielo deslizándose poco a poco, recorriendo mi cuerpo hasta esconderse y perderse para estremecerme más y más…
Tu ausencia durante dos años había alimentado mi demanda y el recuerdo de nuestros encuentros de antaño. Cruzarte de nuevo en mi vida, hizo que deseara cada día más y más tenerte de nuevo en mí.

 

Hay hombres que tienen el don de hacerte sentir sexy, de despertar en ti esa parte femenina y atractiva que todas tenemos. Hay pieles que despiertan en ti una sexualidad escondida y hace que enloquezcan tus sentidos. Eso también es irracional. Y te atrapa. De ti me atrapó todo.

Estos momentos son irrepetibles, todos soñamos vivir esto alguna vez!!! -comentábamos el otro día con mi amiga Laura-, quién no ha querido ser Kelly McGillis en Top Gun o Madeleine Stowe seducida irracionalmente por un Kevin Costner sensual en un guardarropía a escondidas!.

 

¿Y qué pasa si esta situación llega a tu vida sin tener el corazón, el alma y la propia vida disponibles? Nos miramos con Laura profundamente sabiendo la respuesta.

 

Esto pasa y pasa -seguía Laura- nadie busca eso. Simplemente sucede, como un tsunami, ves venir la ola sabiendo que no puedes hacer nada para evitarla. Olas que pueden desmontar vidas no siempre con la garantía de una reconstrucción exitosa.

Y así fue. Lo nuestro acabó de la peor manera que podía acabar. Enterré ese capítulo de mi vida sintiendo que iba a quedar en el olvido para siempre. Me dolió muchos años, demasiados. Me dolió creer que no supe abandonarlo todo antes y venir a ti cuando nos volvíamos locos el uno con el otro.

Y me dolió más todavía pensar que si ese torrente de amor no funcionó ¿Qué es realmente el amor? ¿Qué distingue el amor de la pasión? ¿Van por separado? ¿Son las tórridas historias de amor puros enganches pélvicos? -como me gusta llamarles en consulta-.

¿Son los enganches pélvicos amor entonces? ¿O son solo vacíos internos que cubrimos? Partes desconocidas oscuras de nosotros que cubrimos de deseo irracional para llenarnos una herida demasiado profunda como para saber que existe.

 

Hoy tengo respuesta a muchas de estas preguntas que me he cuestionado durante muchos años de mi vida…pero esas son mis respuestas. Fruto de mi experiencia.

Cuando me pierdo intelectualmente recurro siempre a la biología. Ella nunca falla.

¿Somos monógamos por naturaleza? La rotunda respuesta es NO.

 

Tratamiento Floral:

En este caso, como en tantos, habría muchas maneras de abordar el caso. Otros sistemas florales, como el de FES, tienen esencias muy determinadas para trabajar los “enganches pélvicos”, vacíos emocionales, heridas intrauterinas, etc. Pero como estamos trabajando con Bach principalmente, me he decantado por una esencia que he probado en todas sus versiones, incluso dinamizada a la 10.000K y me parece una maravilla. Es el Pine. No se trata de una flor, se trata del pino. La esencia Pine nos conecta con la liberación de la culpa (que por cierto no es biológica, es mental), la autoaceptación, el perdonarse uno mismo, liberar los prejuicios, los rechazos, el “yo inferior y culpable”. Despertar con la actitud de nutrirse uno mismo en lugar de negarse, soltar la energía en lugar de retenerla, escuchar el corazón en lugar de las creencias familiares, religiosas o doctrinales. Sentir que te pide el cuerpo desde la aceptación de uno mismo. Haciéndote cargo tú y solo tú de todo lo que atañe a ti mismo. Ya que la estima interna y la divinidad forman parte de la vida de uno mismo y con ellas la libertad desde el corazón de hacerse cargo de ello.

Acompañantes de Pine: Black Cohosh (de FES), Crab Apple, Willow.

 

Gisella Gil

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