RED CHESTNUT ESSENCE: MIEDO A NO MIRARSE UNO MISMO

Soltar lastres…

 

La obsesión de llegar te impide ver lo que el camino tiene preparado para ti.

Solo te cuenta la meta -le dije-, el alcance de un sueño preparado desde un espejismo que te lleva a diseñar una vida que crees que anhelas…

No lo saco de un espejismo -asintió con contundencia Laura-, se trata de una certeza. Alguna vez he vivido esta sensación, alguna vez he sentido el placer de estar inmersa en un mar de emociones placenteras que me han dejado sin aliento. Dentro de mí existe una luz que desea brillar, transmitir, comunicar…

Expresar todo el torrente de emociones que llevo dentro, embarcarme en historias diferentes cada día, sentir la emoción de los nervios del que estrena una obra de teatro, contar historias, sentimientos, emociones… Sentir y ver en los ojos del otro el calor y el brillo que desprenden al resonar conmigo, con lo que les cuento; con esa historia que, como espectadores, tienen vivida en alguna parte de ellos y en el momento de escucharla brota para ser vista y transmutada por ellos mismos.

Yo la miraba algo incrédula. Es aquí donde te equivocas -le dije en tono seco-. Y seguí: El ruiseñor no canta para que le escuche el vecino, canta porqué su naturaleza es cantar, canta porqué sin cantar no viviría, moriría por no poder transmitir aquello para lo que ha nacido.

Tú creo que buscas cantar para gustar y que te aplaudan y todavía no has tirado suficiente del hilo para encontrar el canto del alma.

¿Acaso el ruiseñor espera que le aplaudan?

El aplauso es ego, el canto es alma.

Hasta que no surques para conectar con tu verdadera pasión andarás deseosa de éxito para entretener al ego y la mente y así el boquete que tienes en el SER seguirá enmascarado por aplausos carentes de esencia. Aquello que desea el alma no puede ser contado por la mente. Simplemente se siente.

 

Su cara era un poema, sentí que eso la tocó profundamente.

Me hierve la sangre ante la impotencia que siento con tus palabras -me dijo-.

¿Y si en esa naturaleza va intrínseco mostrarse? -siguió diciendo-, no creo que un actor fuera cada día a un teatro vacío a representar su obra. ¿Qué pasa cuando, al igual que al ruiseñor, a uno le hace falta expresar su propia naturaleza a través de ser visto?

No te equivoques -dije-, creo que sigues confundida.

Expresar aquello que conecta con el propósito de tu alma no significa ser visto, significa servir a tú propósito, sea cual sea.

Estoy harta, -seguía Laura-, muy harta de ver como gente muy buena, no puede dedicarse a lo que le gusta. ¿Por qué? ¿Suerte? ¿Falta de conexión con uno mismo?

Me quedé pensativa… No tengo respuesta para eso concluí , aunque atiende a esto:

Recuerdas la frase: “Para el inconsciente el otro no existe”. ¿Si? Si eso es así la búsqueda en ser visto y reconocido no es más que la búsqueda de ti mismo. ¿Has hecho la prueba?

 

¿Qué prueba? -me dijo-

 

Buscarte de verdad hasta que te encuentres. Amarte, desearte, exteriorizar todo aquello que sientes y eres. El canto no es aplauso, el canto es dejar salir la voz, desapegándose del resultado. Tú expresa, siente y sé todo aquello que desees. La vida ya se encargará de darte aquello que precises para llevar a cabo tu aprendizaje.

Mira que hay detrás de tu queja: Rabia, resentimiento, desaliño, abandono, decepción…

Sigues buscando a través del otro el dolor que te provoca conectar contigo mismo.

¿Quién no te miraba de pequeña? ¿De quién querías captar la atención? ¿Quién criticó tu forma de ser? ¿Quién no se gustaba?

Integra ese niño herido en ti. Has dejado por el camino pedazos dolorosos de ti, como migajas a Pulgarcito, y ahora toca recogerlas e integrarlas. Duele, sí. Duele mucho pero es el único camino hacia la verdadera felicidad.

Eso sí es felicidad! Cuando uno integra todas sus partes y ama sus luces y sus sombras, gracias y defectos, anhelos y recuerdos. Aquello que fue y lo que no. Y algo muy importante también: Aquello que nuestra mente interpretó como real aunque no lo fuera y así lo vivió y sintió.

Un largo camino aunque imprescindible en cualquiera de los sueños: Amarnos con con todo lo que somos.

Al escribir esto siento que hay algo muy interno en mí que, al igual que Laura, todavía hay una parte de mi  que rechaza.

Hay culpa, rabia, desazón, temor, sentimiento de exclusión, vergüenza, falta de autoestima, poca fe… aunque cada vez vibran con menor intensidad. El camino ha sido angosto y largo pero siento que llega el final de una gran etapa de autodescubrimiento y aceptación.

Integrar, esa es la palabra que me viene; ese es el único camino.

 

 

Tratamiento Floral:

Red Chestnut es la flor conocida para trabajar esos miedos y obsesiones para el bienestar de los otros. Un patrón muy usual en madres y padres que sobrepasan los límites al ocuparse de sus hijos y/o seres queridos. Más allá de trabajar el miedo hacia los demás encontramos una esencia ideal para soltar esos patrones y miedos que nos enganchan a las partes más destructivas de las situaciones, de los fantasmas y de nosotros mismos. Red Chestnut nos acompaña a soltar miedos envueltos de juicios y prejuicios hacia nosotros mismos ya que lo que ocurre fuera es solo un fiel reflejo que lo que nos está ocurriendo a nosotros por dentro.

 

Gisella Gil

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