WALNUT: SOLO TE QUEDA SER TU

27 de Diciembre de 2017…

Salíamos absortos, desconcertados, ilusionados, las caritas y miradas de los niños y las nuestras propias eran dignas de conservar al menos en algún lugar de nuestra retina para siempre.
Andábamos Gran Vía arriba, la calle todavía repleta de transeúntes, luces azules de Navidad y ese aire seco, suave que te despeja la mente reflejaba la ilusión de la fecha que se avecinaba y la nuestra propia. Acabábamos de ver un espectáculo de ilusionismo, de magia -como le hemos llamado siempre-, aunque lo que vimos es mucho más que eso…
-¿Qué más da si es verdad o no!? -les decía yo-, la ilusión es la que crea la realidad!
Conversábamos entre todos por la calle con tono eufórico. Me fascinó sentir eso igual que me fascinó ver como nuestras mentes necesitaban saber. Querían la “carnaza” para saber que están a salvo y así, sabiéndolo todo, pueden escapar del miedo y del dolor que causan la incertidumbre, el origen y el destino. Insistíamos en descubrir este truco o el otro… ¿Cómo puede hacer eso? nos preguntábamos una y otra vez.

 

Maravillada, me metí en la cama dando vueltas sin poder dormir. Me quedé reflexionando sobre si la suerte existe para aquellos que han conseguido cumplir su sueño, como el mago, y en cambio la mala suerte persigue a los demás relegándolos a un segundo plano, como si de actores figurantes se tratara.
‘Nada es imposible’ repetía él en su show, mostrándonos una y otra vez que, realmente, nada lo era…

A las 5 he amanecido y sin poder pegar ojo he recurrido al camino de la escritura y la meditación para conectar con la respuesta que alguna parte de mí tenía muy clara.
La suerte es estar plenamente en uno mismo. Estar al 100% en esa alma que no es más que puro deseo. Y sentirla. Sentir como late, como grita, como ríe, como se estremece y como vive. Porqué ya es.

 

El día que conectes con tu esencia dejarás de cansarte, dejarás de recorrer senderos inútiles que te llevan por caminos perdidos. La sensación de cansancio y desesperación que a veces nos invade es por cumplir solo los deseos equivocados de una mente revuelta y desconfiada. Una mente que en su propio afán egocéntrico de obtener todo el protagonismo desconecta la esencia de la fuente del saber.
La ilusión mueve la fuerza de un torrente interno que conecta los cables de la verdadera sabiduría. Beber de ella significa centrarse solamente en aquello que queremos para ser completamente aquello que ya somos. Esencia en estado puro, completa y auténtica que necesita mostrarse. Nada más.

La mente necesita saber demasiado. Explora terrenos a veces exclusivos de sensaciones y emociones que van por otros senderos. Indagar en los deseos del alma es dispersarse en un sinfín de preguntas, incomodidades y porqués que solo nos dejan en un bucle de ignorancia creyendo haber encontrado algo cuando, en realidad, la búsqueda no es nuestra. La mente es un programa tan complicado que escapa de nosotros en muchas ocasiones. Pasamos años intentando entender, entender y entender, y solo conseguimos movernos como hámsteres en una rueda de sacrificio y de desesperación sin sentir, ver ni padecer más allá que lo que las cuatro paredes cerebrales nos muestran.

 

¿Y si salimos del personaje? ¿Quién eres si sales del personaje que has creado? ¿Qué deseas o anhelas cuando estás en ti?

 

Sigo pensando en el mago y siento que cuando conectas con tu verdadero yo no necesitas ni autoestima ni confianza. Simplemente eres. Sientes que eres. Sientes que estás. Y así te expandes para vivir desde tu sueño. Y esa es la plenitud absoluta. No hay sufrimiento, ni zanahoria que perseguir, ni desesperación, ni sueño perdido.

Hace años mi profesor de Kundalini me enseñó que no tienes que buscar ninguna respuesta porqué éstas vienen a ti cuando estás en tu centro. A día de hoy puedo asegurar por experiencia que no hay titubeo ni dilación en este comentario. De la misma forma que la esencia del mismo. Es así. Simplemente es.

 

Tiene un toque un tanto perverso hacer creer a una sociedad, instruirla y educarla a perseguir, correr, luchar, ganar, enfrentarse, sufrir, anhelar… En lugar de educarla a saber quién es. Educarla a sentir desde su yo más auténtico los deseos de algo que no se llama precisamente mente sino alma.
Ni tan siquiera nos han hecho sentir que tenemos alma. Lo han pintado como algo místico, esotérico, inalcanzable… otra vez lo mismo. La cultura del perseguir algo que no existe. Cuando el alma es lo más terrenal que tenemos en sintonía con nuestro cuerpo que es simplemente el vehículo que la ayuda a expresarse.

 

‘Nada es imposible’…decía él.
Romper todas esas cadenas mentales de creencias, mandatos familiares, mensajes rompe sueños, amigos “corta alas”, consejos maliciosos, enlaces tóxicos y cortar con toda esta cadena, no es cortar con ellos sino con la parte de nosotros que ha cedido a creérselos. Ellos no son más que la proyección en nosotros de sus propios miedos y frustraciones. Allí donde hay una brecha, entra luz que a su vez proyecta una sombra. Si sellamos todas nuestras propias brechas para ser uno desde la unidad solo nos queda seguir el camino de nuestra vida sin condición ni reparo.

¿Cómo? Siendo.

 

Tratamiento floral:
Walnut, liberarse de las influencias que son limitantes siempre se convierte en una buena opción cuando uno decide transitar caminos que le lleven a un estado y destino más propio. A veces pecamos de excesos de valores y/o creencias propios de la familia o simplemente actuamos influidos por las experiencias de un pasado que nos persigue para así condicionar nuestras decisiones futuras.

Walnut se convierte en una esencia muy poderosa ante los cambios de la persona, es especialmente poderosa en el campo mental y ayuda a deshechizar vínculos del pasado . Todas las transiciones de la vida deberían acompañarse con Walnut, ya que esta esencia se convierte en una verdadera guía hacia el interior para conectar con la verdadera razón de nuestro destino.

Acompañantes en esta fórmula: Wild Oat-Cerato-Star of Bethlehem-Honeysuckle

Gisella Gil

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