WATER VIOLET ESSENCE: Orgullo y reserva

La exquisitez en clandestinidad…


                                                                                                                      Barcelona, Junio de 2006

 

Por un instante volví a una sensación perdida de hacía años.
Tumbada sobre mi toalla sentía todavía en mi cuerpo la calidez de tus abrazos. Me levanté y mientras caminaba hacia el mar los suaves y calientes granos de arena acariciaban mis pies y justo en ese instante me sentí sexy, atractiva, orgullosa de mi cuerpo… Andaba armoniosa, feliz de ser mujer y de haberme sentido tuya tan solo unas horas antes. Tenía aun tan presente el susurro de tus palabras que mi cuerpo respondía al estímulo solo con recordarlo. Me lancé directamente al mar.

 

La sal, el agua y el sol debían limpiar una parte de sentimientos oscuros que navegaban por algún lugar de mí. Lo entrego todo -pensé al sumergirme en el agua-, que me juzguen por adúltera si alguien tiene que juzgarme. Entrego todo lo que soy y lo que no. Si lo que siento ahora mismo es juzgable, entonces que me juzguen. Si sentirme tan viva es susceptible de culpa acepto todo aquello que se trate de culpar la fidelidad hacia uno mismo.

Seguí en el mar. El agua fría me acariciaba y calmaba la sed de ti. Apagaba mi cuerpo regenerando la sensación de desear estar de nuevo entre tus brazos. Esas eran tus normas: nos veíamos solo una o dos veces al año. Éramos conscientes de la atracción que había entre los dos, la misma consciencia que nos llevaba a tener una vida feliz y en perfecta armonía con nuestras respectivas parejas.

 

Nuestros encuentros eran solo el recordatorio de nuestra vida de adolescentes.

 

Ese rail que nos llevaba de nuevo a sentir lo que alguna vez habíamos sido. Amantes de la vida y del placer, alocados idealistas sintiendo la libertad de elegir en una sociedad llena de tabúes, autoengaños y prejuicios. Preferíamos sernos fieles internamente para vivirnos libres de nuevo aunque eso significara “mentir” ante las normas imperfectas de la sociedad. Abogábamos por sentirnos distintos, por vibrar en ese estado que se escurre entre el esnobismo y la arrogancia. Un solo punto elitista y suculento que nos encantaba mantener…

 

 

“Tenías la piel caliente. Las vistas desde tu terraza muestran una Barcelona vanguardista. Los edificios más emblemáticos realzan iluminados mientras en algún barrio de la ciudad festejan con fuegos artificiales que iluminan todavía más esta cálida noche de verano. El ambiente refleja esa Barcelona que tan bien describe Juan Marsé en Últimas tardes con Teresa. Tu esencia y tu look bien podría asemejarse al de ese pijoaparte  que tan bien seduce a Teresa…

Hay algo que nos une. No sé si es ese pasado que, en parte, compartimos o esa parte de nosotros un tanto más oscura que necesita ser saciada para sentir que conservamos todavía algo de lo que un día fuimos en esa juventud no tan lejana. El estandarte que creímos llevar toda la vida sin pensar que la vida pasa y las oportunidades también.

La Verbena, el calor, el sol -que durante el día había tostado mi piel- y esa sensación de noche de verano llenaba de un cálido perfume el ambiente. Parece que la piel sepa del lenguaje de los amantes y se predisponga a emitir una vibración especial. Aún tu austeridad, hacías que me sintiera guapa.

Te pedí más vino para sentir más intensamente la sensación entre la embriaguez y el deseo. La misma que me abstraía del momento presente y de los pensamientos que de vez en cuando podían bombardear mi cabeza. Todo está bien -me decía cuando esos pensamientos oprimían mi pecho-, no sabes si la ocasión se va a repetir y esto es maravilloso, no estás haciendo nada malo.

Tus ojos clavaban una mirada deseosa en mí. 

 

Tú ponías siempre las normas y aunque eso no lo lleve bien, a veces pienso que es lo que me salva de traspasar aquel límite que no llevaría a nada. Eres adictivo. El deseo que me despiertas ejerce un poder en mí de esos que te relega a sentirte presa en la línea entre el morbo y la sumisión. Ese deseo que ya he sentido en otras ocasiones. Tu distancia me atrapa a querer más de ti… Nada de excesos, ni caricias de más, ni palabras bonitas ni romanticismo. Algo seco y distante, un tanto frío si quieres. Navegas entre la austeridad y ese toque que conecta con el deseo insaciable que despierta quien reprime con una máscara lo que posiblemente es para mostrar su parte más vil.

 

Me atrevo a generalizar pensando que a las mujeres nos atrapa ese tipo de deseo aunque no alcance a saber el por qué.

 

Dominas hasta en esa manera tan sexy de quitar la ropa, reservada solo a los amantes de primera clase. Un seductor Miracle Drug suena de fondo mezclado entre los sonidos lejanos de los fuegos artificiales y los cercanos de mi corazón. Totalmente desnuda ante ti intento vanamente desabrochar tu camisa consiguiendo tan solo que observes una vez más mi cuerpo desnudo desde la distancia. Eso me llena de placer. Un suave cosquilleo recorre mi cuerpo para hacerme sentir que estoy totalmente entregada a ti.

Decides acercarte de nuevo y besar con fuerza mi boca, arrancándome besos y caricias, susurros y gemidos. Mi piel se estremece hasta caerme exhausta en el sofá para sentirte de nuevo…”

Entre pensamientos e imágenes, absorta y algo ausente vuelvo a mi toalla y me pierdo en deseos que por experiencia sé que se irán apagando a medida que mi realidad y mi rutina se establezcan de nuevo en mi vida… Es  cuestión de días -me digo-.

Y con ese brillo en mis ojos entiendo, una vez más, que la vida son piezas de puzzle que componen mi ser. Sentimientos que se mantienen en equilibrio para comprender que la conjunción perfecta de los acontecimientos solo se encuentra en el alma de quien los vive.

Nada es juzgable, absolutamente nada. Solo el sentimiento más abrumador entiende de conductas, deseos y anhelos haciendo que el respeto por uno mismo impere por encima de cualquier ley establecida.

 

Tratamiento Floral:
Water Violet define en esta ocasión la tipología de los amantes. La flores pueden utilizarse de manera circunstancial, tipológica o temporal. No hay un tratamiento demasiado definido para esta historia aunque si para los protagonistas. Dos personas contenidas, ecuánimes, selectivas, cultas, eruditas, educadas y un tanto arrogantes que hacen de sus encuentros el encuentro con uno mismo. Una conexión cálida que les conecta con una parte muy elitista de ellos mismos para así seguir manteniendo ese toque de distinción con el que se sienten tan bien identificados. Water Violet es la flor más selecta de sistema floral deL Dr.Bach junto a Beech.

Gisella Gil

 

 

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